Las marcas que intentan gustar a todo el mundo acaban siendo aburridas y fáciles de olvidar. En cambio, las que hacen tragar saliva, provocan y generan debate, esas no se olvidan. Porque cuando una marca tiene una identidad clara, las personas adecuadas la escogen.
En este workshop se llevará a la práctica la morbosa idea de encontrar el leviatán de una marca: aquello que define su esencia y la hace reconocible. A partir de ahí, se identificará la emoción que se quiere transmitir y cómo impregnar cada touchpoint de esa emoción para construir una identidad sólida y coherente.
Una sesión práctica para crear marcas con carácter, capaces de conectar con las personas adecuadas sin necesidad de intentar gustar a todo el mundo.
